Somos amantes de las bicis, somos Fixed Lovers. Nos encanta pasear por la ciudad a ritmo de pedal, que nos dé el aire en la cara, no tener que esperar, evitar el tráfico, colarnos por calles estrechas, no pensar en llenar el depósito, estar en movimiento, hacer ejercicio, elogiar a aquéllos que tienen un precioso cuadro, una bonita fixie o una bici de carretera antigua.

Olvidarnos del precio de la T10, de cuál fue el último día que cogimos el coche, las vistas de la montaña, la playa, la ciudad, los pequeños detalles, hacer grupo, sentirnos libres.

Para nosotros la bici no es sólo un medio de transporte, es una filosofía. Pero en la ciudad es complicado tenerla de compañera porque el hecho de tener que dejarla supone muchas veces un problema.

Así que decidimos crear este proyecto, el proyecto Fixed Lover, para poder seguir haciendo todo aquello que nos apetece con la tranquilidad de saber que existen muchos sitios (y cada vez haremos que existan más) que comparten nuestra manera de ver la vida.

Los locales con el distintivo Fixed Lover en la puerta  dejan que disfrutes en sus establecimientos con la compañía de tu bici, sin necesidad de tener que dejarla en casa o en la calle.

Tomemos unas cañas, salgamos a cenar, disfrutemos de una copa de vino, leamos el periódico en el bar de la esquina junto a un café, bailemos, sintamos, divirtámonos. Pero todo sin dejar de pedalear.